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Cazaflix estrena nuevo episodio de «Días de Montería» cazando en Cáceres con el rifle Winchester XPR Strata

La serie Días de Montería, de referencia en el sector cinegético, suma un nuevo capítulo que pone el foco en una de las tradiciones cinegéticas más arraigadas de la península. El episodio, titulado «Montería en El Aguazal | El Legado», se desarrolla en la localidad cacereña de Robledollano, donde un grupo de monteros se reúne para cazar una de las manchas más conocidas de la zona capitaneados por Emilio de Navasqües, responsable de La Retranca.

La jornada comienza con la tradicional junta de cazadores y la explicación de las normas antes de salir hacia los puestos. Tras el rezo previo a la montería, los participantes ocupan las armadas distribuidas por un terreno duro, marcado por valles cerrados de jaras y riscos, un escenario que exige un intenso trabajo de las rehalas para levantar la caza.

Con la suelta de los perros, la mancha comienza a moverse y los primeros disparos no tardan en escucharse en la sierra. Como ocurre con frecuencia en las monterías de este tipo, las primeras reses en romper el monte son los venados (Cervus elaphus), uno de los cuales es abatido tras un lance rápido en un cortadero. Más adelante, la jornada deja también varios encuentros con jabalíes (Sus scrofa), entre ellos un navajero que sorprende por el tamaño de sus colmillos.

Una montería marcada por el trabajo de las rehalas

Uno de los aspectos que más destaca el episodio es el papel fundamental de los perros de montería, cuya labor resulta decisiva para levantar a los animales de sus encames en un terreno especialmente cerrado.

El protagonista del vídeo, Carlos Vignau, con el macho de jabalí cobrado. © Rubén Montés.

Durante la jornada se suceden los lances, algunos muy rápidos y otros marcados por la tensión que generan las ladras en el monte. En una de las escenas más llamativas, un jabalí entra por el mismo paso que había utilizado anteriormente un venado. Tras el disparo, el animal se interna en el monte herido y son los perros quienes mantienen la situación controlada hasta que finalmente se confirma su muerte.

La montería deja también ejemplos de prudencia en el puesto. En uno de los momentos del vídeo, un jabalí cruza el tiradero seguido muy de cerca por un perro, lo que obliga al cazador a renunciar al disparo, una decisión que refleja la importancia de la seguridad y el respeto por el trabajo de las rehalas.

El rifle Winchester XPR Strata en acción

El episodio cuenta con el patrocinio de Winchester, marca histórica en el mundo de la caza mayor. Durante la montería se utiliza el rifle Winchester XPR Strata, un modelo de cerrojo diseñado para ofrecer rapidez y fiabilidad en situaciones de tiro propias de la montería.

El arma se presenta equipada con un visor Kite B6 2-12×50 con retícula iluminada, una configuración que permite afrontar tanto tiraderos cortos como lances algo más largos. En cuanto a la munición, se emplean balas Winchester Extreme Point Copper Impact en calibre .308 y 150 grains, un proyectil libre de plomo que responde a las nuevas tendencias normativas en Europa y que busca combinar expansión y penetración en piezas de caza mayor.

La montería como legado familiar

Más allá de los lances, el capítulo pone el acento en uno de los elementos más característicos de la montería española: su transmisión entre generaciones. A lo largo del episodio, varios monteros recuerdan cómo comenzaron a cazar acompañando a sus padres o abuelos. En muchos casos, aquellas primeras jornadas en el campo no estaban marcadas por el disparo, sino por el aprendizaje: reconocer huellas, escuchar la ladra de los perros o entender cómo se mueve la caza en el monte.

La jornada en El Aguazal se presenta así como una muestra de ese carácter social y familiar de la montería, donde la convivencia entre amigos y familiares forma parte esencial de la experiencia. El episodio concluye con una reflexión compartida por muchos de los participantes: la necesidad de mantener vivos los valores tradicionales de la montería, para que las nuevas generaciones puedan seguir disfrutando de una modalidad de caza que forma parte del patrimonio cultural del campo español.

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