La escena no suele verse en redes sociales ni protagoniza debates encendidos, pero ocurre a diario en muchos rincones del medio rural. Guardas rurales que patrullan en silencio, detectan trampas ilegales o intervienen para salvar animales atrapados. Ese trabajo, constante y poco visible, acaba de recibir un respaldo institucional que pone el foco donde pocas veces se mira.
La Asociación Hermandad Española de Guardas Rurales ha sido distinguida con la Placa de Mérito a la Protección Animal en los VII Galardones a los Servicios Policiales por la Protección Animal, concedidos por Unijepol junto a la Dirección General de Derechos de los Animales. Un reconocimiento que, más allá del acto simbólico, lanza un mensaje claro sobre quién está realmente en primera línea en la defensa de la fauna.
Este galardón llega en un contexto en el que el debate sobre la gestión del medio natural suele centrarse en discursos alejados de la realidad del campo. Sin embargo, quienes recorren a diario montes y cotos conocen bien el alcance de amenazas como el furtivismo o el uso de métodos ilegales.
Una labor silenciosa frente al furtivismo
En uno de los últimos servicios de vigilancia en un coto, un guarda detectó indicios claros de actividad furtiva. Tras inspeccionar la zona, localizó varios lazos de acero colocados en pasos habituales de fauna. Se trata de trampas prohibidas, indiscriminadas y extremadamente letales, capaces de acabar con cualquier animal que quede atrapado.
En uno de esos dispositivos, un ejemplar aún seguía con vida. La intervención fue inmediata: liberación del animal, retirada de los lazos y aviso al Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) para iniciar la investigación correspondiente. Actuaciones como esta no son excepcionales, forman parte de la rutina de estos profesionales.
Mientras el debate público se centra en otros aspectos, sobre el terreno la prioridad es clara: evitar que los furtivos arrasen con la fauna. Retirar venenos, vigilar accesos o controlar actividades ilegales son tareas que requieren presencia constante, conocimiento del entorno y una implicación que va mucho más allá de cualquier discurso.

El papel de la gestión cinegética en el medio natural
El reconocimiento también reabre una cuestión de fondo: la relación entre la actividad cinegética regulada y la conservación de la biodiversidad. En muchas zonas rurales, la gestión de los cotos implica inversión, vigilancia y mantenimiento de hábitats que favorecen la presencia de fauna.
Lejos de algunos planteamientos simplistas, la realidad muestra que donde existe gestión activa del territorio, hay más control sobre prácticas ilegales y un mayor equilibrio ecológico. El abandono, por el contrario, suele traducirse en menos vigilancia y más oportunidades para quienes actúan al margen de la ley.
Esta contradicción es especialmente evidente cuando se señala a quienes gestionan el medio, pero se pasa por alto a quienes lo deterioran mediante prácticas furtivas. El trabajo de los guardas rurales, en coordinación con unidades como el SEPRONA, resulta clave para sostener ese equilibrio. El premio otorgado por Unijepol no solo reconoce una trayectoria profesional, sino que pone en valor una idea que a menudo queda relegada: la protección animal también se construye desde el campo, con presencia, vigilancia y actuación directa.
Autor: Víctor Villalobos Torres
Presidente Asociación Hermandad Española de Guardas Rurales
Guarda Rural de Caza
Técnico de Seguridad y Medio Ambiente





