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Los cazadores con águilas de Mongolia: la tradición milenaria que aún sobrevive en las montañas del Altái

En el extremo occidental de Mongolia, en una de las regiones más despobladas del planeta, todavía existe una forma de caza que conecta directamente con los orígenes de la humanidad. En su vídeo «Cazadores de las águilas de Mongolia», el popular creador de contenido Lethal Crysis, con más de 5,81 millones de suscriptores, se adentra en el territorio de los kazajos nómadas para documentar una tradición que ha sobrevivido durante siglos: la caza con águilas reales.

El reportaje nos sitúa en Bayan-Ölgii, una región situada en el oeste de Mongolia, junto al macizo del Altái, donde las montañas superan los 4000 metros y las estepas heladas se extienden hasta el horizonte. En este entorno extremo, donde los inviernos pueden alcanzar 40 grados bajo cero, vive una minoría étnica conocida como los cazadores de águilas, guardianes de una cultura que ha resistido al paso del tiempo.

Más de 2000 años de cetrería en las estepas de Asia Central

La cetrería con águilas forma parte de la identidad de los kazajos desde hace al menos 2000 años. Petroglifos hallados en la región muestran ya figuras humanas con águilas posadas en el brazo siglos antes de nuestra era, lo que demuestra la profunda raíz histórica de esta práctica.

Los cazadores suelen utilizar águilas reales (Aquila chrysaetos) hembras, elegidas por su mayor tamaño y fuerza. Con ellas cazan principalmente zorros (Vulpes vulpes) y distintas especies de liebres (Lepus spp.), animales cuyas pieles se utilizan para confeccionar ropa capaz de soportar el duro invierno mongol.

Aunque pueda parecer una actividad ligada a la subsistencia, en realidad la caza con águilas tiene hoy un significado principalmente cultural y simbólico. Las familias nómadas cuentan con abundante ganado —yaks, cabras, ovejas, caballos o camellos— que garantiza su alimentación. La cetrería representa más bien prestigio, identidad y orgullo dentro de la comunidad.

Una cultura nómada que aún resiste

El vídeo muestra también la vida cotidiana de estas familias kazajas, que siguen viviendo en yurtas y desplazándose varias veces al año en busca de nuevos pastos para su ganado.

La hospitalidad forma parte fundamental de su cultura. Cuando llegan visitantes, es habitual sacrificar una oveja para compartir un banquete con los invitados. Antes de hacerlo, se realiza un ritual de agradecimiento a Alá, reflejo de la mezcla de creencias que caracteriza a este pueblo: islam suní combinado con antiguas tradiciones chamánicas vinculadas al cielo y a los espíritus de la naturaleza.

En este paisaje duro y remoto, la vida gira en torno al ganado, a los caballos y a la relación con el territorio.

La temporada de caza comienza con el invierno

Durante los meses de verano las águilas descansan. Pero cuando el frío vuelve a dominar las estepas, comienza la temporada de caza. Entre octubre y abril, los cazadores recorren las montañas con el águila posada en el brazo, atentos a cualquier movimiento sobre la nieve.

Para desplazarse utilizan los caballos mongoles, animales pequeños pero extremadamente resistentes, perfectamente adaptados al frío y a las duras condiciones de las montañas del Altái.

En ese escenario de viento helado y horizontes infinitos, la imagen del cazador cabalgando con el águila en el brazo resume siglos de historia. Una tradición que, lejos de desaparecer, sigue siendo uno de los símbolos culturales más fascinantes de Asia Central.

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